30 de mayo de 2011

Valió la pena

Una regla no escrita existe en la historia: todo tiene un porqué. O lo que es lo mismo, toda sucesión de acontecimientos poco significativo conduce necesariamente a uno significativo. Los éxitos y los fracasos son siempre consecuencia de las pequeñas piedras que vas recogiendo por el camino. Como en las pelis de los Coen, al final el destino hace su aparición en forma de hombre de color ciego o de una especie de demiurgo con marcado estilo western.

Esta vez ese personaje secundario que mueve los hilos que controlan los actos de los protagonistas tiene la voz ronca, está calvo y luce habitualmente una barba natural, desarreglada y un traje con los bolsillos desgastados. Josep Guardiola ha sido quien ha labrado el camino para sus brillantes guerreros.

Pero ese camino ha sido toda una serie de infortunios, despropósitos, batallas sin sentido, palos y patadas. Los Tampones os ofrecen el decálogo de los valiosos tributos que el FCB ha tenido que soportar para alcanzar la gloria el sábado pasado. Algunos quizá demasiado caros, otros con final feliz, en cualquier caso, aquí están.

1. El regreso del Mundial sin casi pre-temporada convirtió el principio de la campaña en todo un suplicio para Iniesta, Busquets, Puyol, Piqué, Xavi, Valdés y Pedro. Y lo peor era que la plantilla parecía corta y que nada garantizaba llegar sin romperse al final de temporada. A ello se sumaba la sensación de cansancio y desmotivación refrendada por la derrota contra el Hércules y el empate contra el Mallorca. Valió la pena.

2. La "broma" del doping. En este país no hace falta prácticamente nada para que un complot sobre el tema sea digno de contagio en muy pocas horas a medios de comunicación y afición. Argumentos como pasar más controles que ningún equipo de Europa no sirven si por en medio se cuelan nombres como el de Eufemiano Fuentes. El equipo dio la vuelta a la situación y pudo convertirlo en una motivación. Valió la pena.

3. La guerra institucional: Laporta contra Rosell. La historia de los amigos-enemigos estuvo cerca de hacer mucho daño. Los viajes cargados al club de Laporta, los gastos no reportados y la sombra de la auditoría planeando sobre el Camp Nou. Más mediático que deportivo, el follón también tuvo su repercusión. Valió la pena.

4. El affaire Piqué-Shakira. Los jugadores y técnicos siempre quitan importancia a estas historias, pero no se puede negar su repercusión. Al final Gerard, de tanto oír en la prensa que su rendimiento estaba bajando, realmente experimentó una pequeña crisis de juego, más que nada en lo que tiene que ver con la concentración. No obstante, ahora toda esa castaña sirve para que los jugadores del Barça queden como colegas para ir a un concierto de la colombiana. Piqué supo sacarle la parte cachonda a la historia. Valió la pena.

5. La lesión de Puyol. Algo que sí que tuvo efecto tangible en el fútbol del FCB y que planteó dudas sobre la defensa, la red que permite al Barça elevar el riesgo sin partirse la crisma contra el suelo. Sin Puyi parecía que ir al ataque tan de frente era más arriesgado de lo que se pensaba a priori. Sin embargo, la ausencia de Puyol permitió a Piqué elevar sus registros de lierazgo y, sobre todo, a Mascherano demostrar que es toda una garantía, que gana partidos y que se puede ser 'jefecito' sin hacer demasiado ruido. Temporadón del argentino. Valió la pena.

6. La continuidad de Guardiola. Permanece en suspenso, pero no hay lugar a dudas: si se cuestiona la estabilidad de la viga maestra todo el edificio puede sufrir temblores. La plantilla cerró filas en torno a su comandante y se dio cuenta de que hay que disfrutar al máximo mientras Guardiola siga en la banda. Valió la pena.

7. La falta de gol de Villa. Por mala suerte, por no liderar como lo hizo en todos sus equipos anteriores, por estar desubicado, al 'Guaje' le costaba marcar más de los habitual y la mala racha de final de temporada le había convertido en un jugador obcecado y desdibujado. Aunque si el ayuno era la condición para celebrar un banquete en forma de gol en una final de Champions... valió la pena.

8. José Mourinho. El portugués vino a Madrid para acabar con la hegemonía blaugrana, por lo civil o por lo criminal. Tensión en el ambiente, vilipendios, falta de estima y de respeto fueron sus señas de identidad. La batalla arbitral por delante del fútbol. Consiguió éxitos parciales. Encabronó a Guardiola y le bajó de esa nube de rectitud y de parecer que meaba agua bendita. Pero el 'puto amo' se olvidó de jugarle de tú a tú al Barça y las malas artes de las ruedas de prensa pasaron al verde. Racanería y argucias varias que desquiciaron a los de Pep. Otro acicate para salir vencedor en la verdadera batalla. Valió la pena.

9. La guerra de los 'Clásicos'. Y como consecuencia de la anterior, otra de las piedras en el zapato culé fue el continuo choque de trenes con el eterno rival. El juego físico del Madrid parecía demasiado intenso para una plantilla sobre explotada. Al final el juego se impuso y a los barcelonistas les aguardó el premio mayor. Valió la pena.

10. Abidal. Una mañana llegas a entrenar y el lateral izquierdo de tu equipo, en ese momento a nivel top en el fútbol europeo cierra la puerta del vestuario y te cuenta lo que nadie quiere tener que llegar a saber. Esa fatídica palabra retumbando en tu cabeza. Parece que todo se transforma en trámite y banalidad, jugar no tiene sentido. Pero la fortaleza de 'L' Abi del Barça' se traslada al equipo que lo convierte en la mayor de las motivaciones. Ese padecimiento no valió la pena. Ni siquiera ver al francés alzando el título lo valió, pero los finales felices dulcifican el resto de la historia, más si su amargura es ingente.

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