
Olivia Boeree se sienta en su silla, humilde e inconsciente de lo impresionante de ser la tercera mujer mujer en ganar una prueba del EPT con una camiseta muy escotada y empieza a manosear las fichas con unos finos dedos de pianista demostrativos de una correspondencia entre agilidad mental y física. Su mirada de hielo congela los rostros de colegas estupefactos con baba caída ante los "mind tricks" de la jugadora. "Lay- downs" en su momento justo, personalidad huidiza del juego pasional y del pique y análisis exhaustivo de la carta boca abajo del rival, se muestra dubitativa cuando pincha jugada gorda.
Esas dudas no son más que una fachada, la imagen externa de una araña que poco a poco te va atrapando en su tela. La novia que todos anhelamos te camela como quiere hasta el punto de que olvides su ingente peligro. Astro física, guitarrista y amante del punk y el metal, modelo, no pretende ganar con sus encantos, sino resultar disuasoria para el "call" del oponente, luciendo un collar en forma de metralleta que su cuello descubierto permite apreciar.
Este talento natural puede con toda carencia táctica y estadística que pueda suponer para ella una desventaja de partida respecto a oponentes como Mercier o Juutila. En el "heads up" de San Remo machacó a Carlsson en el juego de miradas, ganándose su respeto como el dueño que mira fijamente a su perro hasta que baja la cabeza intimidado. Fuera de la mesa, todo simpatía. No tiene reparos en expresar sus ideas, en mostrar su mano y en dar explicaciones. Siempre con una sonrisa.

Un carácter cálido que la hace destacar por el contraste con la frialdad, tensión y seriedad que se respira habitualmente en las salas, sin reticencia alguna para romper a llorar como una niña cuando es consciente de lo increíble de su victoria nada menos que en una prueba del EPT. Para los no aficionados al naipe, puede resultar un aliciente muy recomendable ver a Boeree destrozar sin piedad a sus oponentes en el plano psicológico. Y para los jugadores primerizos, no es sino un ejemplo del éxito del formato European Poker Tour en el que cualquier hijo de vecino puede hacerse fuerte en Internet y ganarse el derecho a jugar con los mejores.
La diosa del póquer moderno ha llegado para quedarse y para demostrar que las mujeres también tienen un hueco en el mundo del deporte de élite cuando compiten contra los hombres. "Llevar escote no implica que no quiera que se me respete", amén.
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