
Con sus boinas, sus poseías, su impresionismo, su torre, su aliento a queso, su Louvre, sus bigotitos de mariposones y sus barras de pan. Me río en su puta cara. Esos farsantes de L'Equipe, adalides de causas perdidas, patriotas obstinaados y tramposos guasones. Me descojono.
Macedonia ha eliminado a Lituania de su EuroBasket. Épico, histórico, satánico, salvaje, me faltan los adjetivos. De lo mejor que he visto en mi vida. La estrategia de la formación tortuga. Un pequeño y rocoso reducto de hinchas tiñendo las gradas de rojo en una marea verde de patriotismo huidizo y resentido. Ni Valanciunnas, ni Saras, ni Sabonis si hubiera bajado habría podido evitar la mirada burlesca de un destino que se ha cebado con la única ilusión y pasatiempo de un país de juguete.
Lo siento por Lituania, un sitio de los que molan porque se respira basket de verdad, donde se sabe jugar en estático y defender en zona. Pero hoy Macedonia... McCalebb soberbio, Stojanovski reencarnado en Petrovic, Antic NBA e Ilyevski convertido en Jordan secando las gargantas chillonas de 15.000 rubios borrachos con aires vikingos.
No lo siento por Francia. Siempre van de listos y cuando se dan cuenta de que no les llega la camisa al culo se les queda siempre la misma cara. La de Domenech en Sudáfrica, la de aquel partido inaugural del Mundial contra Senegal, la de la paliza del último Eurobasket a manos del vecino pobre. Pobre pero campeón a la postre.

Que si nos dejamos ganar porque no queremos a Lituania en semis, que si Ricky no vale un duro, que si Grecia es un rival asequible, que si nos da igual jugar dos días seguidos. Pues
vale, vale, disfrutad vuestros cuartos con Grecia y vuestras semis (si llegáis) con Rusia. Mientras yo me río de vosotros, y si mañana perdéis, ¡ay!
0 Comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
Se os da la mano, y cogéis el brazo.